ENTRANDO A UNA NUEVA ERA
Me motiva compartir aquellas reflexiones propias y ajenas que nos permita construir una perspectiva de esta nueva era, con apertura y en lo posible tratando de ocupar todos los campos de la vida social. Para ello, buscaremos un repertorio de información y constructos mentales para introducirnos en esos pasajes, que van constituyendo esta intrincada vida, social, humana, clandestina y convencional.
martes, 31 de marzo de 2015
lunes, 29 de septiembre de 2014
COLONIALIDAD DEL PODER: ¿COMPROMISO O DISTANCIAMIENTOS (por Ronald Torres Bringas)
En una conversa que se realizó el
año pasado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en el marco del IX
Congreso de Sociología 2013, pude escuchar detenidamente el balance académico
de más de una década de los enfoques de la colonialidad del poder, sus
conquistas, dificultades y perspectivas. Esta expresión “colonialidad del
poder” cara al Profesor Aníbal Quijano y que se ha vuelto una bandera
epistémica de las diversas luchas emancipatorias a nivel global, es a no
dudarlo la continuación de la cultura crítica originaria de los enfoques de la
dependencia que nacieron allá en la década de los 60s, y que tuvo como texto
insignia el libro “Dependencia y Desarrollo en América Latina” de los
profesores Enzo Falleto y Fernando Henrique Cardoso. Estos aportes basan su
impronta en el cambio de las mentalidades aprisionadas, a partir de la
organización y la descolonización como diversidad étnica y minorías culturales.
Por diversas razones que no
detallaré con exhaustividad el escenario de represiones dictatoriales y la
debacle organizativa y social que supuso el profundo período de ajuste
estructural y desmantelamiento del Estado populista de los 80s y 90s dejaron
sin piso político para que las recetas de estos enfoques de anular la
dependencia se llegaran a concretar, lo cual devino en una seria crisis de
legitimidad del marxismo, a medida que las propuestas y la cultura
democratizadora de las izquierdas perdía también la lucha por el sentido común
en las culturas populares y ciudadanas.
En este sentido, las retransformaciones
del poder, y la pérdida sistemática de influencia de la cultura crítica para
intervenir en el poder político y hacer contrapesos democráticos a Estados que
se convirtieron en la puerta de ingreso para la reorganización y descomposición
de las sociedades a las que pregonaron servir, hizo que se mudara el foco de
preocupación de las energías intelectuales desde el análisis de la economía
política a las nuevas subjetividades desprotegidas y a la cultura de los
actores que las anteriores lecturas sociales habían descuidado.
La fuerza del cambio no se ubicó
más en tratar de movilizar las estructuras sociales ( ¡nunca existieron tales
estructuras!) en pos de dar forma a economía nacionales autónomas, sino que se
reubicó en intentar potenciar desde iniciativas microculturales y locales a los
actores sociales e individuales que habían quedado sumidos en la pobreza y en
la exclusión producto del desmantelamiento de la sociedad a favor de la
multiplicación de los agentes y empresas neoliberales.
En este marco de abandono del
análisis de la economía política, ingresaron con fuerza los estudios
culturales, que desde la literatura y la antropología, incluso desde los
departamentos de comunicaciones bregaron por restaurar los lazos sociales rotos
por una economía de mercado que sumía a los actores y a las personas en
profundas crisis de sensibilidad, violencia y soledad consumista, enfatizando
en las experiencias de resilencia o de “minorías activas” que podían a pesar de
las recesiones y de la crisis salir adelante.
Aunque en sus inicios estos
estudios culturales de impronta norteamericana poseían inclinaciones
fuertemente apolíticas, pues sólo celebraban objetivamente la vida cultural sin
tomar partido, pronto surtieron las bases conceptuales para el fuerte trabajo
social de las ONGs (Organizaciones no Gubernamentales) que ampliaron y
evidenciaron con estudios de campo los diversos rostros del poder que un
capitalismo sin mayor sofisticación, mercantilista y sin arraigo en la sociedad
creaba. A medida que el capitalismo se volvía sólidamente cultural y consumista
se percibió que los estudios culturales deberían dejar de lado los
planteamientos diletantes y hasta displicentes, e intentar darle un sentido más
político a los procesos culturales de dominación que legitiman el capital, de
ahí que se haya mudado las urgencias hacia los estudios postcoloniales
(específicamente usar el estudio de la cultura como espacio de batalla y
liberación)
La consecución de la democracia
en el 2001 y con ella la posibilidad de que los tejidos socioculturales se
rehicieran, permitió la vuelta de un arte y una vida cultural intensa en los
sectores de clase media, en los colectivos juveniles, y en los monopolios del
glamour de las clases altas. Este contexto ha permitido hasta ahora la
recuperación de una tenue sociedad civil informada que media entre el
humanismo, el activismo y las movidas socioculturales, que es la generadora y
la promotora de los estudios de la colonialidad del saber. Ahora no sólo se
posee una cultura crítica que puede armar con facilidad una visión de conjunto
del país sino que se ha conseguido construir una visión cultural detallada de
un país donde el tema cultural, a pesar de tantos escaramuzas, ortodoxias y
pragmatistas ha sobrevivido y regresa con fuerza con las propuestas
transversales de la interculturalidad y su inclusión en la construcción del
Estado peruano.
Se puede decir para concluir que
la introducción de los estudios culturales, y su acertada politización con los
estudios postcoloniales han permitido una recuperación intelectual de las
ciencias sociales y humanidades, y ha continuado con mayor complejidad la
visión social que las ciencias sociales iniciaron progresistamente en los 70s.
Pero es una visión aun desconectada de una filosofía peruana, y que deposita su
fuerza en el registro y crónica literaria sin conexiones con la economía y la
polítología. Estas visiones han fragmentado la mirada del país, y los han
vuelto un hervidero de escritores turistas apátridas.
Si menciono el evento del
congreso del 2013 al cual asistí, es porque creo que este renacimiento cultural
que ahora alcanza tímidamente las formas políticas de la protesta ingresa en un
eclipsamiento peligroso. Y lo note pues en las ponencias de la mesa de
colonialidad del poder, los balances a cerca de los estudios de la colonialidad
hablaban de modo sutil que esta veta del saber, que es la responsable a su modo
de la captura del poder de las experiencias de Estado del Ecuador, Venezuela,
Bolivia, Argentina, Brasil y las demás experiencia de izquierda del continente,
se esta volviendo en una moda que esta siendo cliseteada, y convertida en un
habito postmoderno irresponsable que la neutraliza y le hace enmascarar las
diversas formas que el poder que pregona desocultar.
Creo que para pasar a desarrollar
este argumento debo decir como argumento marginal, que en el Perú la específica
construcción de nuestra cultura intelectual y los antagonismos que nuestras
ideas han tenido con los procesos políticos hacen complicado que estos
conceptos maestros de la cultura crítica hayan arraigado en las culturas
populares, y por lo tanto su sospechoso aristocratismo en estos últimos
tiempos, distorsiona toda posibilidad de potenciar la política desde las
izquierdas desde las bases sociales, y sobre todo desarrollar una lectura
empírica y constructiva de nuestra heterogeneidad nacional. Esta es el drama
que a mi parecer no viven nuestros vecinos latinoamericanos y que es necesario
evidenciar para que estos felinos que juegan con bolas de lana se puedan
arrogar el título de socialistas. la premisa del día es que estos enfoques de
antagonismo entre un Estado monocultural y diversos rostros minoritarios
subordinados, no es un enfoque que interprete bien al Perú. Por lo general el
peruano es portador de una gran plasticidad y capacidad de negociación. Se
adapta a cualquier circunstancia, y
media entre una racionalidad
instrumental y una fe religiosa y panteísta que es el espíritu que le da fuerza
para surgir de la peor pobreza. El migrante no es todo razón, sino ethos
festivo y plástico. En ello Quijano se equivoca al decir que la razón
instrumental de Weber y compañía es la mejor racionalidad. Diría que no sabe lo
que esta pasando en el Perú, donde estamos experimentando un capitalismo semi
religioso y popular en la energía de los microempresarios.
A nivel macro se puede argumentar
que ya los estudios postcoloniales han cumplido en el nivel político lo que se
habían propuesto: repotenciar a los movimientos sociales y a las diversas
experiencias y nuevas subjetividades que han logrado la forma de Estado en casi
toda Latinoamérica luego de una desoladora época de neoliberalismo y de
búsqueda de destrucción de las sociedades latinoamericanas. El problema que veo
es que la estrategia de hallar en la cultura una nueva forma de resistencia
política, en base a poner la deconstrucción de Derrida (autor que puso de moda
este concepto, que significa destejer y volver a rehacer) al servicio de la
emancipación se esta agotando, pues la conquista del poder requiere para ser
completa que toda esta retórica y nuevo espíritu que ha despertado la cultura
crítica se tecnifique y se vuelva una nueva economía social que le de autonomía
a estos poderes que emergen.
Si menciono esto es porque veo
que el peligro de sólo atrincherarse en una crítica de la cultura de mercado
sin aterrizar en una economía y tecnología de corte propio enmascara que es
necesario controlar al capital en el modelamiento y redirección de los flujos
de inversión privada, y tocar por tanto el núcleo del poder que tanto nos ha
dominado a través de la historia. La terquedad de sólo estimular un espiritismo
rebelde a lo mucho y solo arrancarle al capital para desplegar gigantescos,
irrelevantes programas sociales olvida el hecho de que la emancipación es
completa si la protesta se vuelve una forma de vida material y cultural. No
superar la retórica diletante es caer en las aristocracias de la critica
neomarxista que tanto promueve el capital, y sostengo que esa es una enfermedad
que puede desinflar la negación de un mundo que se ha arrojado a las calles y
que reclama de los hombres ilustrados mas que un discurso incendiario. Volcar
en Estado un discurso culturalista que ha reportado prejuicios en cuanto a la
situación crítica de las minorías subordinadas es hacerlas vivir en el
miserabilismo, y no potenciarlas a no esperar nada del Estado. La mejor
racionalidad es la de la acumulación y asociación por medio del emprendedurismo
social. Eso tarde o temprano va a parir un Estado sui generis a la peruana.
En el nivel micro y me refiero a
nuestro país, los obstáculos para ver con madurez esta necesidad estructural
tropiezan con la ceguera y el oportunismo en los mundos de la ortodoxia y del
socia-liberalismo respectivamente. Con respecto a los ciegos su persistencia en
la determinación de la base económica, y su remedio archiconocido de la lucha
de clases peca de ingenuo y por lo tanto de irrelevante. Y lo digo así pues si
bien su predica puede obstruir la dinámica de los proyectos mineros y de
hidrocarburos y poner límites a una modernización salvaje que está diluyendo en
la violencia a nuestras identidades regionales, su carencia de alternativa que
no vaya más allá del caos y de la anarquía hace ver que no existe la formula
económica para desarrollar nuestra formación nacional.
Esta barbarie retorna y ha hecho
destacar ciertos liderazgos políticos de corte contestatario, y si obtiene
apoyos es porque no hemos podido resolver las humillaciones y las ofensas que
nuestros pueblos han soportado a través de la historia, y que toman la forma
erradamente de un mero conflicto de intereses. Es esta negligencia ciega, lo
que hace a su modo que el pueblo no posea intelectuales y a la vez políticos de
verdadera preparación, que vayan más allá de la confrontación y del buen corazón.
Su mayor prédica es la protesta por el interés de distribuir, sin producir.
Como los liberales y sus sacerdotes de Chicago, reducen el problema del país a
un problema de interés, y de mera resolución de la pobreza material. Y
recuerden el interés es una valoración cosificadora, que hace a las piedras que
le cantaban al niño Arguedas en mera veta de minerales inerte…. ¿Marx en que
estabas pensando cuando definistes naturaleza?
El otro grupo a mi parecer es el
más nefasto pues obstaculiza que el pensamiento social llegue a toda las
sociedad. Antes recluidos en la rebeldía del guevarismo sentimentaloide, en las
teorizaciones de la democracia y la sociedad civil en los 80s, luego en los
estudios cultuales en los 90s y la primera década de este siglo XXI, y por
último en el activismo de los estudios postcoloniales han reforzado ese viejo
hábito astuto de incendiar la pradera con un legado de leyendas y luego
capitalizar todo en base a personalismos y grupos de interés. Si menciono esta
contradicción que esta en la base de nuestros pensadores históricos es porque
ya ese viejo oportunismo en este mundo cínico esta afectando la poca fuerza de
nuestras organizaciones de izquierda y esta haciendo caer en el nihilismo y en
el conservadurismo a los nuevos valores que surgen con el resultado de que no
se posee en verdad una lectura social y congruente de nuestra nación que vaya
más allá del anticuado Kaynesianismo setentero.
Como ayer nuestro registro
intelectual y cultural depende de sospechosos valores clasemedieros y
aristocráticos, lo cual hace que se pregone ser herbívoros y sean carnívoros en
el fondo. Mientras del pueblo no salga un sintetizador que relea la historia
seguiremos apostando por refritos teoréticos y por intransigencias culturales
que nos quitan el derecho a sentir una patria real. Esta cultura emancipatoria
a la europea sin arraigo con nuestro país es a mi juicio un programa de
desviación y de uso instrumental de las organizaciones populares e indígenas;
haciendo ver que estas unidades culturales diversas no puede representarse sin
una vanguardia de izquierda, cuando esto si se puede hacer. me atrevería a
decir que el método de organización de estas “supuestas comunidades” es un
error craso, pues ellas no son solidaridades homogeneas sino organismos… En
otro ensayo hablaré de ello.
El tema de la colonialidad del
poder que es la extensión de la cultura marxista no calza muy bien en el Perú,
y con el tiempo en América latina. la razón de ello es que no somos sociedades
cercanas a la razón instrumental. Y debido a que la concepción que tenemos de
nuestro continente latino es no como lo vió Bolivar. Tiene raíces más arcaicas
y sagradas. Y ese el objetivo de estos enfoques postcoloniales, no permitir
encontrarnos con nuestra antiguedad, y de ahí domesticar la modernización que
tiene un rostro liberal, y también marxista. Descolonizarse es usar con plena
conciencia de identidad que las recetas liberales y marxistas sólo son opciones
ahí donde cada nación se halla en sus raíces. Ambas mal entendidas hacen mucho
daño y son inapropiadas para volverse economía. Hoy el Perú debe volcarse a la
empresa y agregarse y conectarse paso a paso. De ahí nacerá una cierta
institucionalidad. De abajo hacia arriba. Sin tener que escuchar a los
pregoneros de la miseria y del racismo elitista.
Sólo para ustedes, un ligero
chascarrillo, que escuche por ahí:
“Cuenta que había un librero muy
conocido y entusiasmado que vendía textos marxistas en las cercanía de UNMSM…
Siempre le visitaba un profesor muy reconocido… -¡ ¿Profe, profe Cuando llega
la revolución?! – no te preocupes esta a la vuelta de la esquina,,,, las
contradicciones ya están avistadas en las estrellas… Saturno y Júpìter ya están
cerca…. Pasaron dos años…..¿ ¡Profe la cosa esta brava cuando llega la
revolución!? – no hay que impacientarse, cuando lleguemos tus libros valdrán
oro, harán un museo con tus textos….- Pucha que bacán profe, ya me falta pa el
té….. Vino la represión, metieron tanques, y el Perú se volvió el limbo de los
parados… y el librero harto de quemar sus libros para no morir de frío se
volvió loco…” Recuerdo a mis 18 años ingresar a mis clases y verle conversar
con mucha erudición, y galantería con un amigo muy joven… – Eso decía
Sócrates..- y cuando lo dijo maestro…- Ayer me lo dijo cuando nos tomábamos un
acholado—- Puta el tio veía fantasmas, demasiado Renaco y catahua..
sábado, 12 de enero de 2013
DANDO LA BIENVENIDA
He construido este nuevo blog, pues me motiva compartir con todos los lectores aquellas reflexiones propias y ajenas que nos permita construir una perspectiva de esta nueva era, teniendo mucha apertura y en lo posible tratar de ocupar todos los campos de la vida social. Para ello, buscaremos un repertorio de información y constructos mentales para introducrinos en esos pasajes, lineas rectas y curvas que van constituyendo esta intrincada vida, social, humana, clandestina y convensional ... Dejo a todos y todas (lenguaje inclusivo, un producto de esta era) el blog para poder compartir y encontrar cosas interesantes
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